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Lunes 11 de mayo de 2026

​40 años de historia en el HCD

Se jubiló Mabel Basile, la "memoria viva" del Concejo Deliberante de 9 de Julio. Ingresó cuando casi no había mujeres en el recinto y se retira tras cuatro décadas de servicio impecable.

Hay oficinas que, más allá de los papeles y las computadoras, tienen alma. En el Honorable Concejo Deliberante (HCD) de 9 de Julio, esa esencia llevaba el nombre de Mabel Basile. Tras 40 años de servicio ininterrumpido, la Secretaria Administrativa de planta cerró una etapa, dejando mucho más que un escritorio vacío: dejó un legado de institucionalidad y calidez humana.


Mabel no fue una empleada municipal más; fue el engranaje silencioso que permitió que la maquinaria legislativa funcionara sin sobresaltos. Desde su ingreso por examen de aptitud hace casi cuatro décadas, escaló posiciones hasta convertirse en el nexo vital entre los vecinos y sus representantes.


De un recinto de hombres a la paridad actual

Al repasar su trayectoria, Mabel recuerda un escenario político muy diferente al actual. "Cuando empecé, no había mujeres en el Concejo. Eran casi todos hombres", señala con la perspectiva que solo dan los años. Le tocó ser pionera en un ámbito históricamente masculino, logrando que sus opiniones fueran respetadas y valoradas en base a su profesionalismo.


Hoy, celebra la paridad de género y la creciente participación femenina en las bancas como uno de los grandes avances democráticos que le tocó presenciar desde su lugar en la secretaría.


El corazón del Concejo

La labor de Mabel fue tan invisible como indispensable. Su oficina era la puerta de entrada de cada inquietud comunitaria. Entre sus responsabilidades clave se encontraban el de la recepción y centralización de pedidos y proyectos de vecinos y concejales, el de la gestión técnica para transformar cada nota en un expediente con estado parlamentario y el de seguimiento legislativo del flujo de información para que las comisiones pudieran trabajar con eficacia.


Un legado de afecto

Más allá de los expedientes y la rigurosidad administrativa, quienes compartieron el día a día con ella destacan su calidad humana. Mabel fue la de las agendas perfectas, los llamados a tiempo y, sobre todo, la de la palabra amable ante cada conflicto.


"Hay personas que ocupan un cargo, y otras que se transforman en parte de la historia de un lugar", coinciden sus compañeros. Mabel pertenece, sin dudas, a este último grupo.


Hoy comienza para ella una nueva etapa de descanso y nuevas experiencias. Se retira con la satisfacción del deber cumplido y el respeto de todo el arco político local, que ve en su partida el fin de una era en los pasillos del Palacio Municipal.